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La diferencia entre inteligencia emocional y el coeficiente intelectual.

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Por ello ahora abordaremos las capacidades que tienen quienes gozan de una equilibrada inteligencia emocional o aquello que podemos trabajar para alcanzarla.

  • Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo y reconocer un sentimiento cuando ocurre. Una noción más segura de lo que siente y cómo reaccionar.
  • Manejar las emociones. Adecuados a cada circunstancia. Logrando así una recuperación más rápida a los reveses de la vida.
  • La propia motivación. Ordenar las emociones al servicio de un objetivo esencial. El autodominio emocional. Logrando ser más productivo y eficaz en cualquier tarea que se emprenda.
  • Reconocer las emociones en los demás. La empatía como base de la autoconciencia emocional. Se logra así una mayor adaptación social.
  • Manejar las relaciones. La habilidad de manejar las emociones de los demás. Dominar la interacción social.

Aquellos que poseen un coeficiente intelectual elevado poseen una amplia variedad de intereses y habilidades intelectuales. Son personas ambiciosas, productivas, previsibles, obstinados y con baja preocupación por sí mismo, críticos, condescendientes, inhibidos; en algunas ocasiones pueden tener incomodidad con aspectos sensuales, inexpresividad e indiferencia, así como ser emocionalmente fríos.

Mientras que aquellos quienes poseen una inteligencia emocional elevada son: Socialmente personas equilibradas, alegres, no suelen pensar las cosas una y otra vez, poseen una notable capacidad de compromiso con las personas o las causas; asumen responsabilidades y alcanzan perspectivas éticas, así como ser solidarios y cuidadosos en las relaciones; con una vida emocional rica y apropiada, sintiéndose cómodos con ellos mismos, los demás y el ambiente social en el que se desarrollan.
Todos poseemos una mezcla de CI e inteligencia emocional en diversos grados, pero en la medida en la que una persona posea un equilibrio entre estas dos inteligencias lograra una plenitud en todos los campos de su vida.

Permitirnos “conocernos a nosotros mismos” significara: tener consciencia de nosotros mismos, ser conscientes de nuestro humor y emociones y también de las ideas que nos generan ese humor o emoción.

Gardner (1983) nos dice que: la inteligencia interpersonal es la capacidad para comprender a los demás, discernir y responder adecuadamente al humor, al temperamento, las motivaciones y los deseos de los demás; una capacidad que va de ida y vuelta, va de uno mismo hacia el otro y viceversa.

El acceso a los propios sentimientos y a la capacidad de distinguirlos y recurrir a ellos para guiar la conducta está dividida en cuatro habilidades distintas: El liderazgo, la capacidad de cultivar las relaciones y mantener amistades, capacidad de resolver conflictos y la destreza en el tipo de análisis social.

EJEMPLO: cuando le decimos ¡BASTA! A un niño que esta enojado y le ha pegado a otro niño, seguramente interrumpimos los golpes pero el enojo sigue, el puede argumentar sus motivos de por qué golpea “me quito mi juguete” y la ira continua; si además de detener la acción le explicamos al niño su sentir, ofrecerá una mayor libertad al niño y no solo le daremos la posibilidad de actuar sobre ellos sino la posibilidad añadida de que se libre de ellos.

Se ha observado que hay personas que están conscientes de sí mismos es decir: reconocen lo que sienten en el momento en el que lo experimentan y son independientes y seguros de los propios límites, gozan de buena salud psicológica y una visión positiva de la vida. Su auto cuidado les ayuda a manejar sus emociones.

Otros están Sumergidos o abrumados, son personas a las que sus emociones les rebasan y son incapaces de librarse de ellas, las emociones les dominan. Son volubles y poco conscientes de sus sentimientos, por lo que no controlan su vida emocional y se sienten descontrolados.

Y por ultimo están los que aceptan sus emociones, aquellos que saben lo que sienten pero no hacen algo para cambiarlo; los hay que lo aceptan de manera positiva y por ello no modifican y quienes aceptándolo lo viven negativamente y les resulta abrumador su sentir llegando a la desesperación.

La clave para una toma de decisiones personales más acertadas, es, en resumen, estar en sintonía con nuestros sentimientos, la conciencia de las propias emociones es el eslabón que une el fundamento de la inteligencia emocional: ser capaz de superar el mal humor. El autodominio; ser capaz de soportar las tormentas emocionales a los que la vida nos somete.

 

Bibliografía.

  • Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples. Howard Gardner, 1983. FCE.
  • Emotional Intelligence. Peter Salovey, John D. Mayer. March 1, 1990. Sage Journals.

Por: Cristina Muñoz Olascoaga
Psicóloga de CORA

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