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La importancia de los límites en niños y adolescentes

Blog Psicologos CDMX en Colonia Del Valle.

La importancia de los límites en niños y adolescentes

Sin embargo como dije al principio, “los tiempos han cambiado…” y esto se observa cuando los padres son, frente a sus hijos, quienes experimentan este miedo infantil a no ser amados, en su caso a ser rechazados; traduciéndose este temor en padres permisivos, híper tolerantes a los berrinches de los hijos y con dificultades para establecer límites claros, concretos y constantes ( las 3 Cs)

  • Claros: adecuados a su edad y con palabras que le resulten familiares al niño o adolescente.
  • Concretos: expresado de un modo preciso o específico, real. A veces, demasiada información provoca confusión. “si haces A, la consecuencia es B.”
  • Constantes: la única manera de reforzar una conducta es la repetición. Si queremos que nuestros hijos asimilen la consecuencia de sus actos es indispensable la constancia. (transcurrir en el tiempo)

Permítanme aquí, poner un ejemplo que ayude a clarificar las 3 Cs:

“Pablo de 4 años le pego a su hermanita Clara de 1 año.” Pablo, además de estar probablemente enojado porque llego alguien más con quien compartir el cariño de papá y mamá y no poder expresarlo en palabras, esta lastimando a su hermana con una conducta no deseada (transgrediendo el limite corporal y relacional con el otro) pero esto a Pablo quizá nadie se lo ha dicho, por lo tanto, no lo sabe; ¡justo ahí! Entran papá y mamá en acción; Poner límites… explicarle a Pablo (claramente) el porqué de su conducta y como esta no es la mejor opción para demostrar sus emociones y cuál es la consecuencia (concreta) de sus actos y mantener estas consecuencias si se repite la conducta (constante)”

A veces los papas en consulta hablan de no saber cómo poner límites o hasta donde y cuando ponerlos, no quieren ser vistos como unos “ogros” estrictos, ni tampoco permisivos y débiles. También puede suceder que este miedo a ser rechazado o “no querido” por los hijos, sea lo que dificulte el camino. Cuando de poner límites se trata, no quiere decir que buscamos hijos perfectos, que nunca se equivoquen, se caigan o que no nos lleven la “contraria”, significa permitirles moverse, experimentar, aprender, caerse y pegarse pero sin consecuencias irremediables que lamentar mas tarde. Guste o no, a veces es necesario que los padres sean “los malos del cuento” para que los hijos logren incorporar los limites y transiten el camino con amor, responsabilidad y aunque parezca contradictorio, con libertad, esa que da el conocerse, y respetar a los demás y así mismos; ponerles limites es enseñarles a que no sean esclavos de sus pasiones y caprichos.

Así que encontré una metáfora que creo puede ayudar con estas dudas y temores:

¡Papá¡, ¡Mamá¡ en la carretera de la vida, te toca ser el muro de contención que divide los carriles… no puedes evitar que choquen contigo y se lastimen, pero si eres ese muro de contención claro, concreto y constante, seguro evitaras que vayan en sentido contrario o que caigan al barranco.

Como padres, poner límites a los hijos es regalarles la hermosa posibilidad de ser responsables de sí mismos y de sus acciones, así como de sentirse seguros y acompañados en el camino de vivir.

Por: Cristina Muñoz Olascoaga
Psicóloga de CORA

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