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El silencio de los adolescentes (¿Cómo lidiar con un adolescente deprimido y que no quiere pedir ayuda?)

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Algunos adolescentes que les haya resultado más complicado adaptarse pueden llegar a deprimirse por diversas situaciones, sin embargo, lo que se expondrá en este artículo no será acerca de su depresión, sino de algunas situaciones comunes por las que las o los adolescentes deprimidos no se acercan a pedir ayuda, y algunas formas en las que los familiares o sus seres queridos pueden acercarse a ellos para apoyarlos a superar la situación que viven.

En definitiva, siempre habrá una o más razones por las cuales a los adolescentes les es difícil o sienten que no pueden acercarse a platicar con algún familiar de sus problemas, lo cual, a su vez, tiende a aislarlos más de las diferentes voces y apoyo que pueda prestar su familia. Ante esta situación es importante que los padres o familiares comiencen por revisar que es lo que puede estar ocurriendo en el contexto familiar, no para culpabilizarlos, sino para que puedan adoptar una postura que les permita ayudar conscientemente a sus hijos. El o la adolescente, es receptivo de todo lo que ocurre en el contexto familiar, aunque no se muestre interesado o no lo exprese.

Por ejemplo, existen ciertas ocasiones en las que los padres pueden estar presentes, buscando una buena relación con sus hijos, pero a la vez pueden estar inmersos en problemas económicos, con algún otro miembro de la familia o alguna preocupación externa que acapare su atención; lo que le genera la sensación al adolescente de que los problemas de los adultos son más importantes que los de ellos, y a la vez llega a sentirse más desanimado e incluso culpable por tener problemas.

En este sentido, se recomienda que los padres se acerquen a su adolescente con intención de escucharlo. Esta escucha debe ser consciente, tratando de entender que es lo que su adolescente desea comunicarles, aun cuando no lo llegue a tener claro o se le dificulte expresarlo. Es importante que pregunte, no elabore juicios a priori, ni imponga ciertas ideas o formas en las que considere que el problema puede ser resuelto. Para los adolescentes, esas soluciones impuestas pueden hacerlos sentir más impotentes, e invalidados al ver que su problema es minimizado. Probablemente suene poco práctico, sin embargo, al brindarle la escucha y la confianza puede ser una manera suficiente de apoyarle.

Si la o él adolescente presenta dificultades a nivel escolar, es importante no generalizar y creer que él o ella es incapaz de tener un desempeño favorable. Ayudará más, el detectar dónde en específico existe el problema, ya que al asumir o comentar que él o la adolescente tiene problemas en todo el ámbito académico puede generar malestar en su valía personal y su identidad.

La adolescencia es una etapa donde las exigencias sociales impactan de manera rotunda. Sin darse cuenta, sus compañeros y familiares, tienden a pedirles que se comporten de cierta forma. Hablar sobre estas particularidades, dimensionarlas y buscar opciones es una manera de apoyarles, también es importante entender que no necesariamente serán hábiles en todos los sentidos, mostrarles aceptación reforzará su autoestima y su valía.

Sí el dialogo es algo a lo que se resiste el adolescente, dele oportunidad, probablemente no se sienta listo o con la confianza suficiente para poder hacerlo. Sí le exige o fuerza a que platique con usted, probablemente generará tensión y fricción, alimentando la cadena del aislamiento. El que sus padres se muestran disponibles y dispuestos a colaborar para lograr que se sienta mejor, le darán oportunidad a su adolescente que decida cuando acercarse.

El mismo hecho de proponer al adolescente el acudir a terapia puede ser suficiente para apoyarle. Este espacio puede ser una zona neutral, donde pueden construir posibilidades y disolver problemas, sin la presión de las exigencias que la sociedad, y en algunas ocasiones, los padres, también pueden llegar a imponer a los adolescentes.

Acércate a CORA, y solicita una orientación para saber cómo ir abriendo esos canales de comunicación con tu hijo o hija.

Por: Yazmín Johana Monroy Hernández
Psicóloga de CORA

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